10 may. 2018

Santo Evangelio según San Juan, 8, 31-32

 


31. Jesús decía a los judíos que habían creído en El: Si permanecéis en mi palabra, seréis en verdad discípulos míos,
32. y conoceréis la verdad, y la verdad os liberará. 


Permanecer en tu palabra...
Deberíamos a diario leer y releer, meditar y reflexionar sobre tu palabra, pidiendo luz al Espíritu Santo que no es un desastre como dicen algunos, sino Orden, Sabiduría y Poder de Dios. Sensatez, Luz de Dios y Santidad. ¿Quién se atreve a llamar desastre a Aquel por medio del cual todo se hizo,
Aquel que nos da vida y ordena nuestro propio ser, destrozado por el pecado,
Aquél que con su poder divino recompone nuestra unidad interior, rota por nuestro pecado?

Permanecer en tu palabra...
oh sí, Señor, permanecer en ella y vivir de ella, adorarla con toda el alma, porque salió de tus benditos labios; acunarla en el corazón, con delicadeza, ternura y solicitud.

Entonces comenzaremos a ser verdaderos discípulos tuyos. Seremos capaces de colocar cada realidad en su sitio preciso, y no nos dejaremos irritar por acontecimientos que pretenden desmoronar tu Iglesia.

Conoceréis la verdad y la verdad os liberará.
Amén, Señor Jesús, amén, amén.

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