11 may. 2018

Sagrado Corazón de Jesús






32. Así que María llegó a donde Jesús estaba, viéndole, se echó a sus pies, diciendo: Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano.
33. Viéndola Jesús llorar, y que lloraban también los judíos que venían con ella, se conmovió hondamente y se turbó,
34. y dijo: ¿Dónde le habéis puesto? Dijéronle: Señor, ven y ve.
35. Lloró Jesús,
36. y los judíos decían: ¡Cómo le amaba! 

(Santo Evangelio según San Juan, 11,32-36)



Ese Corazón tuyo, Señor, que se conmueve hondamente y se turba ante el dolor de unos amigos del alma...¡cómo me gusta! ¡Cómo me inspira! Y lloraste, sabiendo como sabías que ibas a resucitarlo en cuestión de minutos... Pero quizás estabas sensible porque veías lo que se te venía encima y sentiste doblemente la pena por el dolor y la muerte de tu querido amigo, sentiste a la manera humana no haber estado en sus momentos finales... y es que aunque la razón sepa lo que conviene más, el corazón - cuando se tiene - padece con el padecimiento de aquellos a los que ama.

¡Gracias, Señor Jesús, por ser un varón sensible, capaz de hacer como propio el dolor de tus amigos hasta el punto de llorar con los que lloran! Gracias, Señor de señores, Dios de Dios todopoderoso, Luz de Luz divina, hecha verdaderamente hombre, salvo en el pecado.

¡Gloria a Tí por los siglos eternos!
Amén.

2 comentarios:

dijo...

En todo semejante, salvo el pecado.
Abrazos fraternos.

Felicitas dijo...

Es verdaderamente asombroso que Dios omnipotente se haya hecho auténtico hombre y nos haya asumido a todos en sí mismo, por la fe y la caridad.
Abrazos fraternos